Lo parieron en Venezuela, pero en una lucha a muerte entre Mediterráneo y Caribe, nos lo trajimos para acá. Madrid lo atrapó, lo sacó a bailar para que no se olvidara del son y una de esas noches malditas en las que uno extraña donde nació, lo besó en la boca para que nunca se quisiera marchar. El pelo se le tonó más canoso, el porte Europeo y el objetivo mágico. Empezó a fotografiar como el más profano de los artistas y se gustó. Y gustó. Fué la cámara quien lo convirtió en un alquimista de los colores y la belleza. La belleza por encima de modas o tendencias, la belleza que seguirá siendo bella aun con el tirano paso de los años. Que pasarán.(...)


Tener una fotografía de Rubendario en nuestras manos, que no en nuestro poder, es saber que el cuerpo humano tiene más RINCONES de los que los ojos cansados pueden ver, es saber que la piel es nuestro órgano vital más grande y que siente en tanto que le hacemos caso, y el objetivo de Rubendario le provoca cosquillas cuando dispara esa cámara que salió del rastro para convertirse en una parte más de el.


No me atrevería yo a mencionar la cámara de Rubendario olvidándome de todo el trabajo realizado a lo largo de su carrera hasta llegar a ser ese gurú de la imagen, de la belleza, del estilo más allá de la tiranía de las tendencias. Las malditas tendencias... Rubendario ha creado maquillajes y estilismos, ha sido el director de arte en video-clips de esos que uno desea que se conviertan en películas, ha creado él mismo tendencias anteponiéndose a lo que vendría. Y es que no solo se dedica a fotografiar, es más, yo diría que a lo último que se dedica es a fotografiar. El crea sueños sacando lo peor de ti para luego embellecerlo, busca rincones en pieles desconocidas y consigue que desees descansar en ellas. A través de sus maquillajes la mujer descubre cuantas mujeres viven ellas: señoras, señoritas, putas decentes y niñatas perversas... una relación de fantasía entre la mujer y Rubendario. Los hombres se despojan de estereotipos, se rompen la camisa, se entregan a la vida cuando es Rubendario quien los sumerge en su mundo. Y eso se nota.


Ana Milán.